RINCÓN DE LECTURA

¿Qué me encontré?

Un espacio vacío en el dormitorio de «D» que querían vestir desde cero como rincón de lectura y de calma para leer cuentos o relajarse cuando lo necesitara. Que además fuera el lugar de referencia para ir a buscar y encontrar todos los cuentos además de ser un lugar en el que para encontrar un refugio de tranquilidad solo o en compañía.

¿Qué propuse?

  1. Realizar una asesoría online para ver el espacio del que disponían, hablar de las necesidades de «D» y de sus intereses educativos actuales.
  2. Hacer una selección de los cuentos actuales y separarlos en cuatro montones: los favoritos o los más leídos, los que se leen muy pocas veces, los que no se leen nunca y los que se leen en compañía.
  3. Donar a alguna asociación infantil los que ya no se leen nunca por qué ya no interesan.
  4. Nueva distribución del espacio, selección de mobiliario para el rincón de lectura y listado de cuentos educativos interesantes según los intereses y el momento evolutivo de «D».

¿Qué hicimos y con qué objetivo?

Conociendo la familia y las necesidades e inquietudes de «D» ejecuté un «sketch» de propuesta de distribución del espacio en el que se ubicará el rincón y «moodboards» clicables con los muebles, los elementos decorativos y un listado de cuentos educativos interesantes para «D», dónde les explico por qué pueden resultar interesantes a nivel educativo y qué puede aprender «D» con cada uno de ellos.

El objetivo principal era destinar un espacio concreto a esta actividad educativa y renovar cuentos y libros que fueran de su interés para tenerlos a su alcance y pudiera recorrer a ellos cuando lo necesitara o tuviera esta inquietud. También pretendíamos organizar los cuentos que tienen actualmente según sus necesidades actuales: los que no se leen tan a menudo los colocamos en la parte alta de la librería; los especiales los colocamos fuera de su alcance, pero a la vista, para poderlos pedir cuando quiera leer en compañía; y los que se leen a menudo, junto con las novedades propuestas, los colocamos en la parte baja de la librería para facilitarle el acceso y promover su autonomía.

El objetivo secundario que nos habíamos marcado con la familia era que este espacio fuera acogedor, que invitase a la calma y que también pudiera utilizarlo como un rincón al cual recorrer para descansar, estar con él mismo e incluso relajarse y bajar revoluciones. Por este motivo seleccionamos un mobiliario y unos elementos decorativos con tonos relajantes que inspiraran calma y tranquilidad, pero que mantuviesen la harmonía con el resto de la habitación de «D».

Por último, queríamos lograr un espacio multi-sensorial y seleccionamos distintos textiles que nos ofrecieran diversidad de sensaciones al tacto y a la vista.

¿Cuál fue el resultado?